Cabeza masculina completamente rapada antes de un injerto capilar

John Cena y su segundo injerto capilar: por qué una segunda intervención puede ser necesaria

A finales de junio de 2026, John Cena apareció con la cabeza completamente rapada. En la foto le da la mano a su médico y escribió: «Round 2 of FUE Treatment and this time I went all in for best possible results.» La estrella de la WWE y actor de Hollywood habla así, por segunda vez y con total naturalidad, de un injerto capilar. Para muchos de los que se lo están planteando, ahí se esconde una pregunta incómoda: si alguien como Cena necesita un segundo tratamiento, ¿es que el primero no funcionó? La respuesta corta, de entrada: no necesariamente. Y, casi siempre, un segundo injerto capilar tiene un motivo muy distinto del que uno imagina.

¿Qué ha pasado? El segundo injerto capilar de John Cena

El 29 de junio de 2026, Cena publicó en redes sociales la imagen con la cabeza rapada. Los medios no coinciden sobre si la intervención ya había tenido lugar o era inminente, y él mismo no da una fecha concreta. Lo único seguro es que se trata de su segundo injerto capilar y que, para ello, se ha rapado el pelo por completo.

Precisamente esa cabeza rapada fue lo que llamó la atención, ya que a Cena se le conoce con el pelo corto y poblado. Por qué uno se rapa para una intervención así lo aclaramos enseguida. La pregunta más interesante es, de momento, otra: ¿por qué alguien se sienta por segunda vez en la camilla de tratamiento?

El primer injerto capilar de Cena: de la burla a hablar abiertamente

El primer tratamiento de Cena fue en noviembre de 2024. Habló de ello públicamente por primera vez en abril de 2025 en el «Pat McAfee Show» y, más tarde, con detalle en una entrevista con la revista People. Algo poco habitual en un hombre que durante años ha encarnado al héroe de acción imperturbable.

El detonante fue muy concreto. En sus apariciones en la WWE, los aficionados levantaban carteles con el lema «Bald John Cena» y su línea del pelo cada vez más retirada se convirtió en la broma recurrente del público. Cena vino a decir que lo habían machacado por un problema genético que no podía controlar y que eso fue, precisamente, lo que lo empujó al tratamiento.

La frase que se queda grabada es otra: «There is no shame in that.» No hay nada de lo que avergonzarse. Cena describió la alopecia hereditaria como algo que lo acompañó durante años, y el injerto como una decisión que, mirando atrás, le habría gustado tomar antes, de no haber habido tanta vergüenza de por medio. En un hombre de su fama, esta franqueza es poco común, y justo por eso ayuda a todos los que lidian con el mismo tema.

¿Por qué hay que raparse para un injerto capilar?

Volvamos a la cabeza rapada. Que Cena se dejara rapar el pelo por completo tiene un motivo técnico y está relacionado con cómo transcurre un injerto capilar.

Al principio está la extracción, la llamada FUE (Follicular Unit Extraction). En ella se extraen los folículos uno a uno de la zona donante de la parte posterior de la cabeza, con un punch hueco de menos de un milímetro de diámetro. Para que el médico pueda trabajar con precisión siguiendo la dirección del crecimiento y extraer cada folículo sin dañarlo, el pelo de la zona donante tiene que estar corto. En una sesión grande como la de Cena, eso significa raparse por completo.

Proceso de un injerto capilar: extracción FUE de los injertos a la izquierda, implantación DHI con lápiz CHOI a la derecha

Pero la FUE es solo el primer paso. Los injertos extraídos deben volver a colocarse. En el moderno método DHI, esto se hace con un lápiz de implantación especial (el lápiz CHOI), que abre el canal y coloca el folículo en un solo movimiento, en el ángulo correcto y a la profundidad correcta. FUE y DHI no son, por tanto, dos técnicas que se excluyan entre sí, sino dos pasos de la misma intervención: primero extraer, después implantar. Un «solo FUE» no existiría, porque entonces únicamente se extraería el pelo sin volver a colocarlo.

Raparse por completo no es obligatorio en todos los casos. Para la extracción siempre se rapa corta la zona donante y, por lo general, también se rapa la zona receptora, donde se colocan los injertos. La única excepción es la llamada técnica Zero-Shave, un injerto capilar sin rasurado. Es una opción sobre todo en tratamientos más pequeños, por ejemplo en muchas mujeres que quieren conservar su pelo largo. En una intervención de gran extensión como la de Cena, en cambio, no hay forma de evitar el rapado completo.

¿Por qué un segundo injerto capilar? Y por qué no es lo habitual

Aquí viene el punto más importante, y de paso desmonta un malentendido: el pelo trasplantado no se vuelve a caer. Los folículos proceden de la zona donante de la parte posterior de la cabeza, que es genéticamente insensible a la hormona DHT, la que desencadena la alopecia hereditaria. Una vez colocados correctamente, estos pelos permanecen de forma definitiva. Un segundo injerto capilar no es, por tanto, y por regla general, una señal de que el primero «no aguantó».

El pelo trasplantado permanece de forma permanente; solo el pelo propio que queda entre medias puede seguir aclarándose con los años

¿A qué se debe entonces? Casi siempre, al propio pelo de alrededor. La alopecia hereditaria es un proceso progresivo que no se detiene tras un injerto. El pelo trasplantado permanece, pero el pelo original no tratado que queda entre medias puede seguir aclarándose con los años. Cuando esas zonas empiezan a clarear, algunos pacientes desean en algún momento una renovación. Ese suele ser el verdadero motivo de un segundo tratamiento y, por lo general, se trata de densificar, no de reparar.

Un apunte importante: suele ser cuestión de años, no de meses. Y uno no está indefenso ante ello. La pérdida adicional del pelo propio a menudo se puede frenar con medicamentos, de modo que el resultado se mantenga estable durante mucho tiempo. Esto es opcional y es una decisión que se comenta con el médico.

Hay además otro motivo, y ese está previsto desde el principio. Si la alopecia ya está muy avanzada, los injertos disponibles en la zona donante a veces no bastan para rellenar todas las zonas despobladas en una sola sesión. En ese caso, el tratamiento se divide a propósito en dos pasos: en la primera sesión se trasplanta todo lo que se puede extraer de forma limpia, después se esperan alrededor de doce meses hasta que la zona donante se haya recuperado. Solo entonces llega la segunda sesión para las zonas restantes. Tampoco esto es señal de un error, sino un segundo injerto capilar planificado con previsión desde el principio.

Cuántas personas acaban haciéndose realmente un segundo injerto capilar no se puede expresar con rigor en un porcentaje. Depende del punto de partida, de la edad, de lo rápido que avance la alopecia y de lo bien planificado que estuviera el primer tratamiento. Las cifras que circulan por internet del tipo «tal porcentaje necesita una segunda operación» suelen proceder de textos publicitarios sin una fuente sólida. Aquí, deliberadamente, no damos ninguna.

Existe, no obstante, un segundo motivo para repetir, y ese sí es evitable: un primer tratamiento mal planificado o ejecutado sin cuidado. Una línea de implantación demasiado baja, injertos en un ángulo equivocado, poca densidad o una zona donante sobreexplotada. En ese caso, el segundo tratamiento no es una renovación, sino una corrección. Y esa, en realidad, no debería hacer falta.

Da igual si es el primer o el segundo tratamiento: hasta que el resultado final es visible pasa alrededor de un año. Por eso, entre dos intervenciones se esperan también como mínimo doce meses, hasta que el resultado del primer tratamiento sea del todo visible.

Evolución de la cicatrización tras un injerto capilar, desde el shock loss hasta el resultado final a los doce meses

Cómo un primer tratamiento bien planificado hace innecesario un segundo

El segundo tratamiento evitable, la corrección, se decide mucho antes de la propia intervención: en la planificación. Ahí está la diferencia entre un tratamiento bien pensado y otro hecho con prisas.

Por eso, en Elithair, antes de cada injerto está el Pre-Test-System, un análisis en seis pasos. No solo se trata de los valores sanguíneos y la circulación de la sangre, sino también de las características del cuero cabelludo, la estructura del pelo y una valoración precisa de la zona donante. A partir de estos datos se determina, para cada paciente, en qué ángulo y a qué profundidad se colocan los injertos, para que el resultado tenga un aspecto natural y se mantenga.

Planificación precisa de un injerto capilar: ángulo de implantación de 15 a 35 grados, análisis del cuero cabelludo y de la zona donante

Un aspecto de todo esto es especialmente importante para la cuestión de un segundo tratamiento: la zona donante. Contiene una cantidad limitada, no renovable, de folículos trasplantables. Quien extrae aquí demasiados de una vez, lo que se conoce como overharvesting, arruina la reserva para el futuro. Ante una alopecia progresiva, una planificación con previsión resulta por eso decisiva: uno distribuye el pelo donante de forma que en el futuro quede aún suficiente, por si el pelo propio sigue aclarándose.

A esto se suma el equipo. Los distintos pasos los llevan a cabo profesionales sanitarios con formación específica, y un médico supervisa cada paso. Antes del tratamiento se aplica además la patentada NEO FUE, un sérum vegetal que aumenta la tasa de arraigo de los injertos hasta el 98 por ciento. Cuantos más folículos arraiguen bien la primera vez, menos motivos hay para tener que volver a pasar por ello.

Planificado así, un segundo injerto capilar se convierte en la excepción y no en la regla. Y para el raro caso de que sí haya que retocar algo, Elithair ofrece una garantía de 20 años sobre el resultado.

No solo Cena: famosos que hablan abiertamente de sus injertos capilares

Cena no es el primero en asumir públicamente un injerto capilar. El futbolista Wayne Rooney ya dio el paso en 2011 y escribió en Twitter que se había arreglado el pelo, que se había quedado calvo a los 25, así que por qué no, y que estaba muy contento con el resultado. El músico Akon habló abiertamente en 2022, en un pódcast, sobre su tratamiento en Turquía. Y el Backstreet Boy AJ McLean contó en 2021 en la revista Allure su largo pulso con la caída del pelo, hasta la fase en la que simplemente se rapó al cero.

Cuanto más hablan abiertamente hombres conocidos del tema, más pierde este su regusto negativo. Ese es, al final, quizá el aspecto más importante del «no shame in that» de Cena.

Preguntas frecuentes sobre el (segundo) injerto capilar

¿Se vuelve a caer un injerto capilar?

No. Los folículos trasplantados proceden de la zona donante de la parte posterior de la cabeza, que es genéticamente insensible a la alopecia hereditaria. Colocados correctamente, estos pelos permanecen de forma definitiva. Solo puede aclararse el pelo propio original no tratado que queda entre los pelos trasplantados.

¿Todo el mundo necesita un segundo injerto capilar?

No, un segundo tratamiento no es lo habitual. Se convierte en un tema sobre todo cuando el pelo propio no trasplantado sigue aclarándose con los años y uno quiere densificar. Con qué frecuencia es necesario depende de cada persona. No existe un porcentaje general fiable.

¿Hay que raparse el pelo para un injerto capilar?

Para la extracción (FUE), la zona donante de la parte posterior de la cabeza siempre debe estar rapada corta, para que los folículos puedan extraerse con precisión. Por lo general, también se rapa la zona receptora. La única excepción es la técnica Zero-Shave, un injerto capilar sin rasurado, que es una opción sobre todo en tratamientos más pequeños. En intervenciones de gran extensión se rapa por completo de todos modos.

¿Cuánto tarda en verse el resultado final?

Alrededor de doce meses. Al cabo de unas dos semanas, los tallos del pelo trasplantado se caen al principio (el shock loss; los folículos permanecen intactos), a partir del tercer o cuarto mes crece pelo nuevo y, tras aproximadamente un año, el resultado final es visible.

¿Cuándo tiene sentido un segundo injerto capilar?

Casi siempre solo después de años, cuando el pelo propio se ha aclarado más y uno quiere renovar o densificar el resultado. En algunos casos, la segunda sesión está prevista desde el principio, en concreto cuando la alopecia es tan marcada que el pelo donante disponible no basta en una sola pasada para todas las zonas despobladas. Entre dos intervenciones deberían pasar como mínimo doce meses, para que la zona donante se recupere y el resultado del primer tratamiento sea del todo visible.

Conclusión

El segundo injerto capilar de John Cena no es un fallo, sino ante todo una señal de que aborda el tema con naturalidad. El pelo trasplantado permanece. Cuando años después toca un segundo tratamiento, casi siempre se trata de renovar, porque el pelo propio se ha aclarado más, no de reparar. Si uno tiene que pasar por ello una segunda vez se decide, en gran parte, ya en el primer tratamiento: mediante un análisis minucioso, una zona donante planificada con cuidado y un equipo con experiencia.

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Dr. Imad Moustafa

Dr. Imad Moustafa

Especialista en Injerto Capilar

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